Tranquility Base Hotel & Casino, el mejor álbum de Arctic Monkeys

Tranquility Base Hotel & Casino, el mejor álbum de Arctic Monkeys
Tranquility Base Hotel & Casino, el mejor álbum de Arctic Monkeys
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Los Arctic Monkeys necesitaban una reformulación tras Suck It And See y AM. Un álbum, que a modo de Humbug, revolucionase su sonido. Alex Turner lo ha conseguido con Tranquility Base Hotel & Casino.

Hace ya doce años que los Arctic Monkeys sacaron su primer LP, y un poco más desde que se dieran a conocer en MySpace, y la banda, tras explotar su fórmula hasta el límite, necesitaba aire fresco. Esa renovación ha llegado con Tranquility Base Hotel & Casino y no podía haber sido más positiva. A todos nos gustaba su rock, su puntito garagero, sus dejes indies… Los de Sheffield tenían todo eso y una habilidad innata para crear himnos, una brillantez compositiva que se fue apagando disco a disco, salvo en singles ocasionales y en Humbug, el primer punto de inflexión para los de Alex Turner.

Ahora, lejos de la oscuridad que impregnó aquel LP de 2009, los Monkeys han tirado por la vertiente experimental, trayendo jazz, lounge y psicodelia a su música, todo ello sin dejar de ser reconocibles. Las voces, las letras y los arreglos son impecables, así como la producción (obra de James Ford y Alex Turner), que va desvelando nuevos secretos a cada escucha. Turner ha creado letras menos explícitas, más suaves, con más humor y encanto, letras que vale la pena escuchar por completo y de las que no se sacará una frase para las redes sociales tan fácilmente, letras que habitualmente solo salen de las Islas Británicas. Por otro lado, las melodías van creando paisajes sonoros que el grupo ni había atisbado a esbozar hasta ahora. La unión entre la parte instrumental, completa, detallada y sexy, con las voces, más directas, casi caóticas, crean un circuito eléctrico en el que no hay pérdida de energía. Y no todo son voces, teclados o arreglos de guitarra, ya que el bajo sobresale en “Star Treatment”, “One Point Perspective”, “Tranquility Base Hotel & Casino”, “Four Out of Five” y “The Ultracheese”. Tranquility Base Hotel & Casino es la definición de armonía sin perder de vista el toque canalla, ahora mucho más refinado.

El disco tiene varias obras de categoría superior, y estoy seguro de que me quedo corto enumerándolas. “Star Treatment” abre por todo lo alto, con sus ecos y sonido de micro viejo. Además, tiene un ritmillo cincuentero, de doo-wop, que la impregna hasta el tuétano que te hará derretirte. “Tranquility Base Hotel & Casino“, canción que le da nombre al álbum, es –obviamente– la piedra angular del proyecto. Como era de esperar antes de escucharla, en ella está todo. El bajo, los teclados extraterrestres, el Turner ochentero, la batería impecable… Es tan grande que no necesita ni un destacado estribillo, toda ella es brillo. “Four Out Of Five” es otra maravilla, quizás la más fácil y difícil de reconocer, ya que el glam parece un género aún por revivir en nuestros días. David Bowie está en ella: en la forma de cantar, en el sonido electrónico producido por los sintes… Podría estar en el Diamond Dogs, qué genialidad. “Science Fiction“, que hace honor a su nombre con un sonido profundamente espacial, parece sacada de un western marciano, una canción de saloon, de narrar aventuras con un vaso de bourbon en la mano, una rareza que embelesa. Tras ella aparece “She Looks Like Fun“, que bebe de otras aguas, más distorsionadas y que tiene una de esas líneas maestras de guitarra, capaces de abrir cualquier cerebro, por cerrado que sea. Su complejidad la aleja del garage tan de moda en la última década, introduciendo una estructura psicodélica, pero a la vez asequible para el oyente medio por lo adictiva que es. Bendito desvarío. Ahora, en la mano de los Arctic Monkeys aparece un trío –que se cerrará con póker–, llamado “Batphone“, donde el estribillo se descuelga fantasmagórico, describiendo lo que es el Tranquility Base Hote & Casino: la madurez. «I’ve recognised the glow of your low beams numerous times / Through fairly opaque blinds in the sitting room / Vehicles will pass by, but I know when it’s you / I’ll be in a nose dive in my flying shoes / Right behind your closed eyes like a memory from your youth». “The Ultracheese” cierra la partida y el álbum por todo lo alto, desde el piano bar, cantándole al amor y a la pérdida, un tema clásico que no deja de darnos canciones magníficas. Esta destaca sobre el trillón que se ha hecho, y destacará sobre el otro trillón que se hará, el Elton John de “Blue Eyes” estaría orgulloso de esta pista.

Capa a capa, escucha a escucha, Tranquility Base Hotel & Casino se va desvelando como una verdadera obra maestra, como uno de esos álbumes que en su día fueron duramente criticados, pero que con el tiempo han sido considerados obras maestras. Arctic Monkeys han creado un álbum conceptual sobre un hotel de cuatro estrellas en la luna (¿una especie de Moon de Duncan Jones?), totalmente experimental, y sorprendentemente les ha salido el trabajo redondo. Ya no son aquellos niños alocados de mediados de los 2000, ahora son leyendas del rock capaces de canalizar toda su energía hacia la creación de arte puro sin cortar.


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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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