Arcade Fire – Reflektor

Arcade Fire Reflektor

Qué alegría da enfrentarse a un álbum (doble LP en este caso como Reflektor), y lo dice uno que en su momento sentía indiferencia por Arcade Fire, que los trataba como a un buen grupo más, pero desde Reflektor han logrado atraparme hasta tal punto que ya se encuentran entre mis bandas de cabecera y mi visión sobre sus anteriores trabajos ha cambiado para (aún) mejor.


Uno de los culpables de esta conversión al Arcadefireísmo es sin duda James Murphy, ha logrado aportarle a Reflektor su personalidad, algo que tiene mérito si tenemos en cuenta que resulta complicado cambiarle algo a Arcade Fire, una banda que ha cosechado éxito tras éxito. Alegría, algo de funk, sonidos caribeños y mucho de los 80’s (en vertiente oscura), estos han sido algunos de los ingredientes que se han añadido a Reflektor, para diferenciarse de los anteriores trabajos de Arcade Fire. El álbum recorre temas ya tratados por la banda con anterioridad: la vida y la muerte con el amor de por medio, una imagen y la causa de su reflejo. Antagonismos. Quizás un detalle de estos reflejos, es la existencia de un tema doble (algo habitual en sus trabajos), ‘Here Comes The Night Time‘ (I y II), quizás era de esperar que uno terminase la primera y que el otro comenzase la segunda, sin embargo hasta en esto son esquivos los canadienses, ya que la primera premisa no se cumple dándonos unos reflejos falsos y deformados. ‘Supersymmetry‘ ahonda aún más en la temática, aunque eso lo dejaremos para cuando lleguemos a ella.

El álbum abre con la homónima ‘Reflektor‘, tema que ya analizamos: La canción no deja dudas, es un temazo sin más. Capaz de mantenerse durante más de siete minutos en pie, sin titubeos, con ese ritmillo disco de fondo, golpeando una y otra vez tus oídos. Con esas arrancadas siempre frustradas, con ese sonido de teclado que nunca termina de ser protagonista y que se funde a la perfección en el tempo del tema junto a la guitarra. No se quedan atrás las voces, y es que además de a Win Butler, de inicio tenemos unos coros en francés interpretados por Régine Chassagne, que casan a la perfección con la canción, dotándola de mayor riqueza. Y bueno, en el minuto cuatro hace su aparición el mismísimo David Bowie para hacer los coros, hecho que objetivamente es secundario, y en el que alguno ni habrá reparado, pero joder, siendo sinceros, que te haga unos coros David Bowie debe ser una gustazo. La letra, con ese punto triste y oscuro que caracteriza a la banda, nos dejan ver un mundo de soledad, basado en una búsqueda constante. Todo esto por separado y el plus que aporta su unión lo que te mantiene enganchado a Reflektor, a cada minuto que pasa te ofrece algo nuevo, para acabar siendo tú el que pida más y más.

Tras este flashback avanzamos por el disco y nos encontramos con ‘We Exist‘, un tema que a todos nos habrá llevado hasta el Billie Jean de Michael Jackson, esa línea de bajo es muy reconocible y el homenaje a Michael y la época de su reinado es obvia. Al margen de esto los parecidos entre ambos temas son pura casualidad, y es que leyendo el título de la canción ya sabemos por dónde pueden ir los Arcade Fire: René Descartes y esas dudas sobre nuestra propia existencias, aliñadas con algo de religión en la línea “Praying that we don’t exist / We Exist ”. Unos tambores lejanos refuerzan a una línea de bajo que se erige como protagonista.

Flashbulb Eyes‘ es la canción que confirma que estos tíos van en serio con los ritmos caribeños, hay un trozo de Jamaica aquí, con bajos y batería envueltos en efectos y de nuevo Win preguntándose sobre el alma y las cámaras, ¿pueden las cámaras robarte el alma? Probablemente se refiera a la libertad y al hecho de poder ser fotografiado en cualquier parte y en cualquier momento, sobre todo siendo famoso, y en cómo te va robando eso tu personalidad, de cómo te ven los demas. Hay que reconocerle que pese a lo sencillo del tema, la letra tiene su miga.

Here Comes The Night Time‘ es una montaña rusa, que va desde una percusión caótica propia de la samba y ritmos caribeños para desacelerarse rápidamente. Quizás sea el lado más vivo y animado de Reflektor, con letras que de nuevo rozan la perfección, y que tienen su origen en la estancia de Win y Regine en Haití, introduciendo de nuevo la temática religiosa, mitológica y existencial en su música: “They say heaven’s a place/Yeah, heaven’s a place and they know where it is/But you know where it is?/It’s behind the gate, they won’t let you in“.

Normal Person‘ era una de las canciones que conocíamos antes de que saliese el disco y no decepcionó en su momento, ni lo ha hecho en su versión definitiva. Es una canción con caos, con ruido (en el buen sentido), con un riff de guitarra que quita el hipo, y eso que empieza pausada, de forma muy “normal”. Líricamente vuelve a ser compleja, con una visión de que lo que percibimos como normal es lo malo, gente sin escrupulos y que busca acaparar el poder, el egoísmo y poder como cultura: “Take their tea at two, all the normal people, they do/They burned the jungle down, while you were sleeping it grew/You dream in English now, in proper English/Look how you’re just the same as me/It’s through!” Como apunte a pie de página podemos intuir cierto homenaje a Pulp y su mítica Common People, en cualquier caso es un single en potencia.

You Already Know‘ es una canción ochentera, quizás con cierto parecido al estilo de los Smiths, y que deja entrever más a los Arcade Fire que conocemos que a los del inicio de Reflektor. Un buen rasgueo de guitarra y un bajo profundo, para cantarnos acerca de la rapidez con la que pasa la vida y el consiguiente temor a la muerte.

Joan of Arc‘ es casi punk al empezar, aquí Arcade Fire se desmelena y toman las riendas del final de la primera parte de Reflektor dando caña, con potencia, siempre contenida, a su estilo, para luego relajarse algo más y pasar a un estilo más post punk. Amor, lealtad, nostalgia, arrepentimiento… Con Win condenando a los hipócritas y Regine apuntillando con desde los coros.

Y comienza la segunda parte del álbum, claramente diferenciada de la primera. ‘Here Comes The Night Time II‘, hermana de su homónima de la primera parte es la que abre el nuevo melón. De momento ya nos hablan de la religión desde un punto de vista diferente, como de una tabla salvavidas a la que recurrir en última instancia. Es un tema más fúnebre, con muchos sintetizador, alternando sonidos agudos y graves para aumentar el efecto de profundidad, ya de por sí importante por la repetitividad de la pieza.

Y ahora toca hacer otro parón. ¿Habéis visto la portada no? Pues le da sentido al álbum por completo. Es una escultura de Auguste Rodin que representa a Eurídice y Orfeo. Orfeo era un músico con un talento espectacular, tenía que ir al inframundo a salvar a la mujer de sus sueños Eurídice. Gracias a sus habilidades musicales logró convencer a Hades y a Perséfone para traer de vuelta a su amada, pero con una condición: que él caminara delante de ella y no mirase atrás. Sin embargo, Orfeo no fue capaz de contenerse y miró atrás, al hacerlo, Eurídice desapareció para siempre.

Las dos próximas canciones tratan sobre este mito. La primera de ellas es ‘Awful Sound‘, de tempo lento, con mucha percusión y tan sombría como su predecesora ‘Here Comes The Night Time II‘, los sintetizadores y los violines inciden más en la historia, en la que al final, Orfeo acaba perdiendo a su chica. Tras ‘Awful Sound‘ llega ‘It’s Never Over‘. ‘It’s Never Over‘ es un tema de esos de tapado, con una instrumental muy fina, con el bajo y la batería a la cabeza, entrelazando con los sintetizadores y las líneas de guitarra pegadizas y vibrantes, tema que toma prestado del post punk y new wave. Y este par de canciones tienen su moraleja, porque el fracaso también tiene algo de bueno si se consigue aprender de él, si conseguimos superar el final, no habrá acabado.

Porno‘ nos devuelve a la realidad. Al margen del nombre, se trata de un tema de synth pop, con Win Butler a los mandos del micro (si la canción se llama ‘Porno‘ el micro es… bueno, dejémoslo). El ritmo es relajado y Win se nos pone feminista criticando la falta de madurez de los hombres y alzando a la mujer hacia lo sagrado. Win dice que él no es como el resto, que él entiende a las mujeres, suponemos que Regine le ha dado el visto bueno al tema. Es reseñable también la claridad de su voz, sin uso de distorsiones.

Afterlife‘ tiene alma de single. Debe ser una de las canciones de Arcade Fire más enfocadas a este tipo de canción. La base son unos sintetizadores que se repiten, unos coros con fuerza, el tema suena a Talking Heads versión 2013, lo cual es una barbaridad. Llegan nuevas preguntas, con Orfeo y Eurídice de fondo: “When love is gone/Where does it go?/And where do we go?“. Al final nuestro protagonista concluye con que no es lógico que todo lo que hemos pasado en esta vida acabe en la nada.

Cerramos Reflektor con ‘Supersimmetry‘, ya lo dijimos al principios, espejos y reflejos. Y es que ‘Supersimmetry‘ guarda sus parecidos con ‘Reflektor‘, al menos en el estilo. Parece que vaya a romper en cualquier momento pero no, se contiene. Bueno, investigando por ahí acerca de la supersimetría uno acaba llegando a los bosones y a los fermiones, la teoría viene a decir que cada partícula tiene otra hermana a ella aún por descubrir, una partícula que podemos ver a través del espejo pero que no podemos estudiar. Curioso cuanto menos, y desde luego resulta muy acertada su inclusión en el álbum. Win canta su anhelo por la pérdida del amor de su vida. Hay que mirar la canción dentro del contexto del álbum, de ese amor a ‘Joan of Arc‘, de ese amor a Eurídice, porque el disco acaba tratando de eso, del amor, mirado desde diferentes prismas, con sus infinitos puntos de vista (religión, sociedad…).

Al final Reflektor es un espejo, un espejo en el que se refleja el amor entre dos personas, dos enamorados cuya historia no tiene final feliz. Es álbum frío, distante, lleno de oscuros sintetizadores y voces que te llevan a la confusión. Las historias que han usado para escenificar el disco no podían ser mejores, y es que al final el hype ha estado justificado. Reflektor es uno de los álbumes de 2013 y quien sabe si un posible clásico. Imposible no rendirse al genio de Arcade Fire una vez más.

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