Apartamentos Acapulco – El Resto del Mundo
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Apartamentos Acapulco han estrenado El Resto del Mundo, su segundo álbum de larga duración, el de su confirmación como una de las bandas más interesantes del panorama hispanoamericano.

Si Apartamentos Acapulco se refundaron a sí mismos y a Granada con sus Nuevos Testamentos en 2017, ahora han vuelto con El Resto del Mundo, un segundo LP que amplía los territorios sonoros que la banda frecuentaba, sin abandonar esas letras que son marca de la casa y que los hacen inconfundibles. Un estirón que demuestra lo sólidos que son los cimientos del proyecto.

Hay lanzamientos que uno se marca en el calendario, y El Resto del Mundo ha sido uno de ellos. Apartamentos Acapulco es una de esas pocas bandas que derrochan personalidad, que hacen las cosas a su manera y que buscan siempre llegar un poco más lejos. No estoy diciendo que hayan inventado nada, pero en cada nuevo lanzamiento, sea grande o pequeño, introducen nuevos matices en su música para ir haciéndola aún más grande y arrolladora. En los primeros adelantos de este disco ya se pudieron escuchar detalles interesantes, y estos, por suerte, se han visto confirmados y amplificados con la publicación del trabajo completo.

El Resto del Mundo es un trabajo pop, un delicioso chicle que lejos de deshacerse con el paso de los minutos, es capaz de aguantar todo el tiempo que haga falta sin perder su potente sabor. Lo consigue a través de canciones bien construidas que van rellenando cada papila gustativa, también con sonidos cambiantes que van modulando la intensidad del álbum para darle al oyente lo que necesita en cada momento sin empacharlo, y por supuesto con lo que es una de sus grandes cualidades: su capacidad para meterte dentro del disco, solos tú y ellos.

He aquí una de las claves de El Resto del Mundo: la dualidad. Creo que muchos nos preguntamos de dónde salen tantas historias y tantas parejas, tantos pasajes que acaban declinando en paisajes de amor y dolor. A nivel conceptual, este aspecto de lo nuevo de Apartamentos Acapulco se me hace muy interesante, porque ahora, a la narración de la típica relación se le suma otro concepto, el de ellos frente al resto del mundo. Ojo, porque el resto del mundo, en principio eres tú. Eres tú hasta que escuchas las canciones y te pones en su lugar, identificándote con mucho de lo que van contando en cada pista. ¿Qué canción es la tuya? ¿En qué momentos te conviertes en el narrador en tercera persona? ¿Acaso eres uno de los protagonistas de la escena? No es que haya un universo en este LP, es que hay varios que se ven intrincados en diversos planos, provocando que todo cobre vida en tu cabeza.

La otra clave del trabajo, también relacionada con esa habilidad para meterte dentro, está en el sonido. Ya he comentado que hay un pop menos atmosférico, canciones como “La Mujer y el Monstruo”, que fue el primer adelanto del disco, ya apuntaron a esa vía, algo que quedó confirmado con “Regional Preferente”, y también con “Camino de Ronda”, que pese a estar algo más cargada por los sintes, también permite un mayor protagonismo vocal. En esos momentos no son las melodías las que te envuelven, sin embargo, no se pierden los Apartamentos Acapulco de siempre, esos que manejan el shoegaze y el noise a su antojo alzando potentes muros de sonido, sino que tenemos canciones que muestran incluso una mejoría de la banda en este aspecto. Hay ruido sí, pero suena más bonito. El trabajo de Lucas Rossetto (El Mató a un Policía Motorizado, Las Ligas Menores, Bestia Bebé…) y David Sutil “Indio” (Grupo de Expertos Solynieve, Lagartija Nick, Lori Meyers…) ha sido magnífico, así como el de Julián Gómez en sus aportaciones, y por supuesto, el de los propios Apartamentos.

Y canción a canción, ¿qué hay aquí? El planteamiento claro: atraparte y no soltarte. Aun cuando se hace el silencio, uno sigue regurgitando El Resto del Mundo. El LP se abre con “Algo Que Aplastar o Pisotear” (con la aportación de Julián Gómez), una apertura que recuerda a “Amigo Sol” de su primer disco, con ecos espaciales, aunque algo más triste que aquella. Con esta inocente introducción, Apartamentos Acapulco comienzan a comerte el cerebro. Porque de repente arranca “Estrella de los Mares” (en la que cuentan con la colaboración de Anabella Cartolano de Las Ligas Menores), con su singular línea de bajo, la cual ya vaticina tormenta. Y vaya que si hay tormenta. Porque el estribillo, con la voz de Ismael saturadísima, es el primero de los que se harán hueco en tu memoria. En tercer lugar, emerge “Deseo“, canción que pudimos conocer hace unas semanas, y que hilvana este LP con los trabajos anteriores de la banda. La pista, etérea y épica, promete mucha gloria en los directos. Se cierra la cara A del álbum con “Regional Preferente” (segunda presencia de Anabella Cartolano), un himno que se presta a todo. Alegre twee pop a ritmo de punk entremezclado con ese agrio «Ya no puedo más». Las espadas, en todo lo alto.

La segunda mitad de El Resto del Mundo la abre la canción que le da título al disco. Otra vez vuelve el vacío, la negritud salpicada de estrellas. Apartamentos Acapulco se desenvuelven genial en estos ambientes, doblando las voces, narrando una historia de autoafirmación entre momentáneos lamentos, a la par que la instrumentación va creciendo hasta explotar al final. Otro trallazo. Entre la bruma aparece “La Mujer y el Monstruo” (aquí colabora Gustavo “Niño Elefante” de El Mató a un Policía Motorizado), primer sencillo del disco, y primera incursión en el pop en esta cara. Dicen aquí «dime: ¿qué es lo que puedo hacer?», y la verdad es que poco más, porque por aquí no falta ni la ración de guitar hero, ni el último minuto hecho para el baile. Las revoluciones bajan con “Nunca Te Dije“, al menos en lo que respecta a su primera mitad. En esta fase, solemne y cargada de palabras sinceras, retrata a las mil maravillas el dolor de los lamentos. Pasado el ecuador, todo se acelera, como si se hubiese alcanzado la redención, para acabar descansando definitivamente en su tramo final. Y de la calma, a la sorpresa. “Camino de Ronda” es una de esas canciones que uno no espera de Apartamentos Acapulco (a mí me recuerda a Detergente Líquido, aunque más artificial), y que, sin embargo, existe. Rozando el synth pop, la banda, con Angelina al volante, se da una vuelta a toda pastilla por su Granada con un chupinazo que derriba varias barreras y asienta aún más sus carreras como músicos. Se cierra El Resto del Mundo con “Posible Final II“, tema que no aparece en la lista de canciones de la edición física, pero que al igual que la anterior, existe. Pausada, casi acústica, aunque con unos arreglos de infarto, “Posible Final II” suena a los Lori Meyers del Hostal Pimodán, a los que fueron capaces de firmar “Desayuno con Diamantes”. Chamber pop de altos vuelos. ¿Quién no firmaría un final así de bonito?

Apartamentos Acapulco han alcanzado un nuevo hito en El Resto del Mundo. La concepción sonora del disco es lo suficientemente amplia como para atraer a nuevos fieles, mientras que la lírica sigue tan fina y tierna como siempre. El Resto del Mundo es el conjunto de historias que muchos querríamos escribir, pero también las melodías y ambientes que querríamos hacer sonar. El segundo larga duración de los granadinos es uno de esos álbumes a los que mudarse, tan doloroso y maravilloso como la propia vida. Pura emoción. Sin lugar a dudas, yo me considero dentro de ese resto del mundo.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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