Aniversario Ticketea: ROCK en mayúsculas

Fotografía cedida por deTorresValenti.

El pasado 20 de noviembre la sala Joy Eslava fue el lugar elegido para celebrar el quinto aniversario de Ticketea, el portal de compra de entradas de eventos de diferente naturaleza. Desde aquí, gracias por la invitación. También a Gibson, ojo. Con puntualidad, llegamos a la calle Arenal para que pasadas las ocho de la tarde, ocupáramos ya nuestra plaza. Con cierta indecencia por nuestra parte, nos ofrecimos a sacar nuestro lado de vodevil y parranda en el photocall carnavalesco. Pelucas y guitarras de aire para micrófonos dorados y gafas pentagramáticas. Red Buffalo y Corizonas esperaban en el foro y emprendimos la marcha al interior.

 

Fotografía cedida por deTorresValenti.
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Teloneros de lujo. Preliminares que dejan el terreno fértil para la euforia que vendrá después. Así sería como habría que definir a Red Buffalo, formación afincada en Valencia que se encargó de ir poniendo mordiente al teatro Eslava. Con la novedad de la batería (para los no enterados, el titular de la escuadra se encontraba lesionado. Muñeca izquierda al parecer. Hizo su fugaz aparición. La fiesta lo merecía), Red Buffalo al completo confirmaron las maravillas que ya se dijeron de ellos en la pasada edición de la Monkey Week, evento siempre interesante en la agenda, y dieron la alternativa con temas como Meteorites o su repaso a ‘Sounds of Nature’. Muy a tener en cuenta.

 

Fotografía cedida por deTorresValenti.
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Y después llegaron ellos. Los Coronas. Arizona Baby. Al fin y al cabo Corizonas. Ven Dios y llévame con ellos. Ante la altura de estos dos pequeños grandes monstruos, una se siente débil, insegura y sin conocimientos básicos para hablar sobre la destreza de la banda de músicos sobre el escenario presentes. Quizás por ello lo mejor sea describir las sensaciones. Madrid. Zaragoza. Country y rock’n’roll de zapatos picudos y sudor en los sobacos. Sombreros y camisas de nudo perfectamente dobladas y sin arrugas. Chaqueta de terciopelo morado sobre una camisa negra sin camachos después de más de una hora de baile. Riffs sin final. I Wanna Believe. Groupies jovenzuelas. Groupies mayorzuelas. Un cantante que esconde un animador de masas en complejos veraniegos bajo sus arregladas barbas. Una áspid que se paseaba por el porche de la tasca donde Henry Fonda se jugaba sus cuartos en El destino también juega. Piangi con me. América profunda en medio de la estepa castellana. Javier Vielba aka El Meister aka Dejad que los que carecen de oído se acerquen a mí. Esa trompeta. Hombretones con los pelos como escarpias y cierto líquido salado en los ojos. Público repleto de seres heterogéneos: tu hermana punk, la niña bien y tu vecina de Vallecas cantando a pleno pulmón. Corridos hispanos. Jack Knife en el palco disfrutando como enanos. Run To The River. Duelo de percusiones. ‘Papuchi Jamaicol’ sigue presente en nuestras vidas. Las cuerdas nunca mueren. A Fernando Pardo tienen que ficharle como speaker en las previas de los partidos del Atleti. Y ese baile (so) sexy de Miguel Pardo (Sex Museum), invitado de lujo. Danger, danger! Sé que no va a leer esto. Imagino que no comprenderá el español, pero la esperanza no se pierde. Desde aquí quiero hacer un llamamiento al señor Quentin: ¿usted no cree que Corizonas bien podría hacerle una banda sonora de aúpa en una de sus películas?

Fotografía cedida por deTorresValenti.
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