Alis en Costello

Alis - Fotografía Celia Aguado
Alis - Fotografía Celia Aguado

El pasado jueves en mi queridísima Costello vi por primera vez a Alis y me quedé paralizado.


 Texto: Vera
Fotografía: Celia Aguado

Alis - Fotografía Celia Aguado
Alis – Fotografía Celia Aguado

Pues sí. Pachi se codeaba ya con músicos de la talla de Iván Ferreiro, Zahara, Leiva o Sean Frutos, además de otros grupos muy potentes como Supersubmarina o Lori Meyers.  Con estos antecedentes y la buena crítica que le precede, la visita era obligada.

Al lío. Paralizado quedé de inicio por la disposición escogida. Batería a un lado con una configuración muy vistosa y estética; caja gordota con un sonido muy personal, un base, mazas… Guitarra con dos amplis, eso siempre es buena señal. Uno a cada lado. Vox frente a Vox. ¡Ah! y guitarra de caja. Ya me estaban poniendo los dientes largos.

Alis - Fotografía Celia Aguado
Alis – Fotografía Celia Aguado

El comienzo no estuvo nada mal. Poperos pero con un sonido bastante acertado. Y Pachi cantaba totalmente en su estilo, muy controlado y profesional.

La sensación era que tenían muy estudiado toda la parte sonora. Y muchas tablas también. Excepto el bajista que estaba un poco a por uvas. Los apuntes de las canciones medio escondidos le delataban.

Sin embargo la sensación general era que la parte musical estaba resuelta, todo compactado y en su sitio. El público no llenaba la sala, pero la taquilla no fue mala para ser jueves. Empezó frío, animándose progresivamente a cada “Material de disección”, “No me sueltes” o a cada “Mínimo”. Lo que viene siendo a cada uno de sus hits, hasta saltar cantándolos como himnos. La gente quería entregarse, buscaba la conexión con la banda.

Alis - Fotografía Celia Aguado
Alis – Fotografía Celia Aguado

Mi sensación fue que dejaron de lado esa parte: la conexión. Los asistentes querían, buscaban, pedían… y lo demostraban con su arropo y cariño, pero un Alis muy profesional y preocupado por sonar exquisito dejó al margen la parte interpersonal. Y ello me produjo un segundo episodio de parálisis. Realmente fue un fastidio, pues si hubiera culminado la retroalimentación, si los mensajes del público hubieran tenido el calado esperado hubiese surgido la sinergia anhelada, y habría sido un bolo genial.

En definitiva una noche de buena música, de música de calidad a la que le faltó un poco más de alma.

Alis - Fotografía Celia Aguado
Alis – Fotografía Celia Aguado
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