Alhambra Sound: crónica de un éxito anunciado

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Se notaba en el ambiente, el último fin de semana del verano no era una fecha cualquiera en Granada. El barrio del Realejo inundado de jóvenes, los míticos bares del Paseo de los triste llenos a rebosar (más de lo normal) y el mirador de San Nicolás había cambiado a los típicos turistas japoneses por hindis de bien que esperaban para ver el precioso atardecer con la Alhambra de fondo. Toda esta proliferación de camisas de cuadros y gafapastas tenía un denominador común, el Alhambra Sound.

Después de tapear como manda la tradición por el centro de Granada comenzaba la peregrinación hacia la Feria de Muestras de Armilla, y es que los más afortunados tenían un motivo de peso para llegar puntuales, barra libre de cerveza durante dos horas; además de disfrutar de la actuación de Genérica, que daban el pistoletazo de salida del festival.

El Alhambra Sound comenzaba su tercera edición, muchos de los allí presentes ya son fieles seguidores del último festival del verano y repiten cada año, en esta ocasión ha quedado patente al colgar el cartel de “sold out” mucho antes de lo esperado.

Mientras una parte del público se dedicaba a curiosear por los stands con merchandising de innumerables grupos, descubrían la Silent Disco que cervezas Alhambra habían montado en el aljibe de FERMASA o disfrutaban de una cerveza en la zona VIP; otros decidían aguantar el calor y disfrutar de la breve pero intensa actuación de Sexy Zebras, Napoléon Solo o Full.

Pasadas las cinco de la tarde y ya con el aforo muy por encima de la mitad subía al escenario Negrita Jero Romero, para presentar su nuevo disco, “La grieta”. Para muchos esta fue una de las actuaciones más reseñables de toda la noche y es que el ex Sunday Drivers supo meterse al público en el bolsillo desde el primer momento.

El punto de inflexión llegaba con León Benavente, el escenario Inside estaba repleto de jóvenes y no tan jóvenes, quienes han adoptado como himno personal “Ánimo, valiente”. El público agitaba los puños mientras cantaban  a pleno pulmón “Revolución” o gritaban muy fuerte eso de “Muera el Rey Ricardo”.Ser brigada” fue una de los momentos más especiales de la actuación, esa historia de amor declamada tanto por Abraham Boba como por el público, que no se saltó ni una coma.

En cuanto León Benavente tocó su última nota en el escenario Negrita comenzaron los primeros acordes de Izal, que en estos dos últimos años se han convertido en un grupo imprescindible para todo festival de éxito. Y es que no es de extrañar que Izal no se pierdan ni un evento de este tipo, pues tienen todo lo necesario para convertirse en el grupo festivalero por excelencia. Estos ingredientes son estribillos pegadizos, melodías que hacen que se te vayan solos los pies  y el ukelele (elemento imprescindible para triunfar en cualquier escenario). El concierto comenzó con el repaso de los temas de su último trabajo “Agujeros de gusano”, pero sin duda llegó a su punto álgido con su “Qué bien” y por supuesto con el que ya se ha convertido en un clásico de despedida, esa historia de superhéroes que todos cantamos como si nos fuera la vida en ello, “La mujer de verde”.

Comenzaban los momentos más duros de todo festival, los solapes. El primero fue el de Izal y Second, aunque tan solo se pisaron durante un cuarto de hora. Los murcianos fueron llenando el escenario Inside de forma progresiva, aunque sus incondicionales no dejaron las primeras filas ni por un instante y es que todos queríamos ver a Sean Frutos y compañía en acción. Canción a canción fueron pasando revista a “Montaña rusa”, su última larga duración pero sin olvidar temas ya clásicos hicieron del Alhambra Sound su “Rincón exquisito”.

Las 21:20 de la noche y llegaba el momento del plato fuerte, esos chicos de Tres Cantos que, venden todas las entradas allá a donde van, era el turno de Vetusta Morla. Como es costumbre durante la gira de La Deriva Pucho salió a escena en solitario, armado tan solo con las baquetas con las que aporreaba la percusión que da inicio a “La deriva”, para después encadenarla con cuatro temas más de este nuevo disco. Pero claro, también hubo tiempo de corear clásicos como “Maldita dulzura”, “Lo que te hace grande”, “Copenhague” o la que desata la locura y nos hace dejarnos la voz, “Valiente”. Fue toda una lástima que el sonido del festival no acompañase a la gran calidad del grupo madrileño, pues perdimos mucho de esos detalles que hacen tan mágicas y especiales las actuaciones de Vetusta Morla.

Nos volvimos a meter en esa marea humana que corría de un escenario a otro, pues solapar a los dos grandes cabezas de cartel hace que muchos indecisos corran de un sitio para otro sin querer perderse detalle de ninguna de las dos actuaciones. Por primera vez visitaba el Alhambra Sound un grupo internacional, los elegidos para tan gran honor fueron Kakkmaddafakka. El escenario se iluminaba y salía a escena un hombre trajeado que portaba la bandera del grupo mientras la hacía ondear, con esta presentación todo hacía presagiar que el concierto de los noruegos sería del todo memorable, como así fue. Sus ritmos tan bailables, y esa puesta en escena que desprende energía por los cuatro costados. Se notaba que la mayoría de público era asiduo a Kakkmaddafakka, cantaban las letras de principio a fin e incluso tenían sus propias coreografías ensayadas, quienes aun no habías llegado a ese nivel de profesionalidad se limitaban a seguir los pasos que los bailarines marcaban sobre el escenario.

Lori Meyers volvían a su tierra, hacía mucho tiempo que no se subían a un escenario en su Granada natal y tanto músicos como público se morían de ganas por verles en acción. Siguieron el setlist habitual, parándose en su “Viaje de estudios”, que está de décimo aniversario y como tal había que festejarlo cantando “Tokio ya no nos quiere”, un clásico donde los haya. Y cómo no, los Lori nos tenían guardada una gran sorpresa, a todos nos pilló desprevenidos cuando Annie B. Sweet fue presentada (no, en serio Noni, si te acompaña en todos los conciertos deja de ser sorpresa) y cantaron a dúo “El tiempo pasará”, del que poco pudimos disfrutar (así como del resto de la actuación) por los problemas de sonido. Y sin darnos cuenta nos íbamos despidiendo del Alhambra Sound, del verano y de todo lo que esto conlleva; pero si  lo haces con una cerveza en la mano y con clásicos como “Religión”, “Luciérnagas y mariposas” o “Alta fidelidad” pues no duele tanto.

Los encargados del fin de fiesta fueron ElyellaDJs y Dani Less (incorporación de última hora al festival), cada uno en un escenario diferente fueron los responsables de hacer bailar a todos los #alhambeers.

El año que viene el Alhambra Sound irá a por su cuarta edición y como me decía un taxista a la salida del festival “si esto es bueno para Granada, para los jóvenes que venís aquí a  pasarlo bien y además visitáis la ciudad, ¿por qué solo hacen un festival al año? Hombre, que hagan por lo menos dos”.(Señor taxista, si me está leyendo puede darse por aludido, que me refiero a usted. Un beso) Y eso digo yo, que un solo Alhambra Sound se nos hace corto.

Nos vemos el 19 de septiembre de 2015.

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