Agoraphobia: «Tienes que ser el doble de buena y demostrar más siempre»
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Antes de la première de Incoming Noise en Madrid tuvimos la oportunidad de charlas con las chicas de Agoraphobia, que se encontraban promocionando su flamante nuevo álbum.

Esta es la primera mitad de la entrevista que mantuvimos con ellas, algunas frases no tienen pérdida. Incoming Noise no es postureo, las Agoraphobia son así.

Cuando pude escuchar Incoming Noise se me vino una pregunta a la mente, ¿por qué habéis tardado tanto?

Sabela: Siempre tuvimos ganas de sacar un LP, pero igual no estábamos en el punto. No estábamos tan centradas en la música, teníamos otras dedicaciones, no dedicábamos el cien por cien del tiempo a esto… Entonces llegó un momento en el que teníamos suficiente material como para hacer un largo y ahí sí fue cuando nos decidimos. No fue por falta de ganas, fue que no se había dado la ocasión de juntar todo ese material y convertirlo en LP.

Lucía: Necesitábamos un contexto apropiado también.

Os he escuchado decir que este álbum es como vuestro ruido interno, y en la nota de prensa se puede leer que aquí hay desasosiego, angustia, pérdida pero también es amor y determinación. ¿Qué porcentaje de cada ingrediente habéis puesto?

Susana: Hay cincuenta de lo bueno y cincuenta de lo malo.

Paula: El disco narra nuestra vida en 2016 básicamente, esa etapa. Hemos tenido momentos muy buenos, momentos muy malos como todo el mundo. El disco es como una especie de onda, te va llevando desde la mierda más profunda hasta las etapas más bonitas que hemos tenido.

Susana: ¿Es como un viaje no? Hay momentos buenos y otros en los que estás más cansada por todo lo que has vivido, situaciones que ocurren…

¿Qué sentimiento prevalece al final?

Susana: Positivo. Positivo porque de lo negativo siempre se saca algo positivo. Ya sea aprendizaje, superación.

Sabela: Es una tristeza bonita, ¿sabes? Que nos mola a nosotras mogollón. Vemos muchas cosas bonitas en esos sentimientos de angustia, de frustración, de pérdida.

Paula: De la lluvia…

Susana: No tenemos la imagen de estar con una tacita caliente en la ventana viendo llover. Es melancólico pero al mismo tiempo da como gustillo.

En cuanto al sonido, hay que mencionar a Iago Lorenzo, quien aparece como un personaje clave en este disco, de hecho también os acompaña en los directos como técnico y guitarrista. ¿Cómo os conocisteis?

Sabela: Pues tuvimos una primera aproximación con él en EP de Ready to Play, donde no nos echó una mano en la producción, pero sí a encontrar un sonido sin la parte de guitarras, y nos quedamos con muchas ganas de trabajar con él, fue una apuesta segura para el LP. Es una persona clave en el proceso porque nos entendemos mucho a nivel musical y nos ayudó a guiarnos un poco por lo que determinó lo que es ahora nuestra vida: la música. Habla muy claramente de la música, muy honestamente. Entendimos ciertas voces que teníamos en la cabeza, como dudas que había ahí del papel de la música en nuestra vida. Y a nivel de sonidos, por ahora es la mejor persona que encontramos, sacando cosas que estaban ahí pero que no éramos capaces de plasmar. Es amigo, es hermano.

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“Karlova”, por su sonido y por su posición en el LP, destaca muchísimo. ¿Single?

Paula: Sí, podría decirse que sí que es uno de los singles.

El tema no se llamaba así, ¿por qué el cambio de nombre?

Susana: Es una cuestión burocrática (risas).

Lucía: No pegaba que se llamara igual.

Paula: Claro, que el single fuera el nombre de la banda.

Sabela: «Agoraphobia presenta Agoraphobia y su single “Agoraphobia”». Si por nosotras fuera todo se llamaría así (risas).

Lucía: Elegimos “Karlova” porque era súper significativo. Estuvo presente en toda la grabación, una botella de Karlova, que fue un gran éxito.

Paula: Sí vamos, un exitazo.

No me peguéis, pero no sé lo que es.

Paula: Normal, es un licor con caramelo del Lidl. Nos costó dos euros cincuenta, y nosotras en plan «oh qué guay», pero luego, sabía… La botella en sí vivió el proceso de grabación mejor que nosotras.

Lucía: Bueno, Iago sí que bebía Karlova, a él sí que le gustaba.

Volviendo a lo general, Incoming Noise, además de tener un concepto emocional envolviéndolo, también tiene un sonido muy redondo. Con respecto a este último apartado, ¿cuáles son las diferencias con los trabajos anteriores?

Sabela: Hay como una continuidad en la energía que teníamos, con las intenciones de tocar con cierta rabia, con mucha contundencia, pero el sonido sí que es mucho más elaborado, más personal y estéticamente es más redondo que todos los anteriores. Tiene muchas texturas, se acompaña bien lo que transmiten las canciones, con las subidas y bajadas de intensidad. Tiene una estética muy completa y muy redonda que igual no conseguíamos antes en los anteriores EP, que eran energía desbocada. Jugar con las intensidades siempre era una cosa que habíamos querido, pero no nos habíamos compenetrado tanto como banda como para saber subir y bajar juntas. Ahora, aquí sí que lo conseguimos.

Paula: Y sobre todo es un cambio que nace de cómo nos tomamos las cosas. Lo tenemos todo mucho más claro, pero muchísimo, no damos un paso en falso. Antes estábamos en la búsqueda de lo que queríamos, y ahora estamos en un punto en el que tras hacer click todas juntas, vamos a por todas. Lo tenemos muy claro.

Luego os aburriréis de lo que tenéis ahora y buscaréis otro punto.

Sabela: Esto es como cuando estás en la autopista, la siguiente salida la puedes coger o no.

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Al final, el resultado son canciones más profundas, que explotan removiendo el interior de cada uno. Lo hacéis además sin renunciar a nada, como ocurre en “Captain Time”, una balada que me parece muy de los 2000, digna de Muse cuando molaban. ¿Cómo surgió este tema? ¿Ha sido difícil encajarlo?

Sabela: Esa canción salió de una manera un poco extraña. Había una intención de hacer una canción que no acababa de salir… Y acabó saliendo de una forma muy rara en el estudio, de forma natural, cambiándonos los instrumentos. La letra era una idea que ya había, de una historia que había que contar sí o sí para no caer siempre en lo mismo. Es una creación de todas, habla del amor más grande, de ver cómo se va y… Bueno, de ser consciente de ello. Es importante el contexto, el mar.

Paula: Es de las más significativas para todas nosotras, y además fue una de las impulsoras de este click en el que dijimos: «a por todas».

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Antes de “Captain Time”, cerrando la cara A, está “É Unha Opinión”, canción que además de ser muy cañera, me ha sorprendido por el título y el contenido. ¿De dónde sale?

Sabela: Es una frase en gallego y se la hemos quitado a la madre de Paula. La madre de Paula le decía «No me gusta esta chaqueta. É unha opinión». Realmente esa es la anécdota, pero la utilizamos para contar otras muchas cosas que queremos criticar, es una recopilación de todos los comentarios que nos van haciendo en las distintas actividades profesionales que hacemos, en los conciertos… Son frases textuales que nos dijeron, como «¡Ay qué bien tocas! Tocas como un chico». Las recopilamos todo eso y lo pusimos en la canción.

Susana: Sí, es como nuestra forma de dar a conocer todo lo que vamos escuchando, nuestra forma de protestar un poquito, de decir que estamos hartas. ¿Por qué me preguntas si puedo con el ampli si en el ensayo los cargamos nosotras y lo llevamos a la furgo? Ese tipo de cosas.

Ya, tiene que cansar escuchar todo eso.

Susana: Se tiene que saber.

Sabela: Que sí que cansa cargar el ampli (risas).

Susana: Parece que estamos en una sociedad en la que esas preguntas están bien vistas. Pues no, antes de preguntarme eso piénsalo dos veces.

Sabela: Muchos de esos comentarios nos los hacen como opiniones personales.

Paula: Nos dicen cosas como «No nos gusta tu música pero tú eres muy guapa». Pero es eso, es como «eh, é unha opinión».

Es un palo tener que escuchar eso…

Paula: Nos lo dicen como si nos importara.

“É Unha Opinión”, junto a “Karlova” y “Caffeine Pill”, además de ser de las más potentes, tienen un trabajo de guitarra muy característico, a veces me resultan comparables con el sonido que imprimen los Black Keys. ¿Cómo habéis enfocado las guitarras?

Sabela: Nuestras canciones son muy de riffs, tanto de guitarra como de bajo, cargando mucho las melodías, acompañando a la voz. Intentamos que sean riffs muy contundentes y llevar las guitarras al primer plano. Somos un grupo de dar caña en todos los instrumentos pero sobre todo de mucha guitarra. Los referentes que tenemos, como Queens, Foo Fighters, Black Keys… Es guitarra, guitarra y guitarra. Hemos metido mucha distorsión, mucho fuzz, mucho delay, guitarras dobladas a través de los pedales…

Sí, pero diría que incluso lo que más me llama la atención es el sonido de las guitarras rítmicas, lo que suena de fondo. Rellenan muy bien el espacio.

Sabela: Sí, es que conceptualmente eliminamos las guitarras solistas. Antes teníamos una concepción clásica, de dejarle un hueco al solo, pero después nos dimos cuenta de que los grupos que escuchábamos no iban tanto por ahí y que era por algo. En esta ocasión no ocuparon un espacio ese tipo de guitarra, de dejarle treinta segundos para que haga un solo, sino que siempre suena a la vez que el resto de instrumentos.

Ya lo habéis comentado antes, pero quiero entrar en profundidad. En este momento de vuestra carrera, habéis decidido centraros en la música, ¿qué ha supuesto dar ese paso?

Susana: Para nosotras es muy importante que se diera el caso de que las cuatro decidiéramos dejarlo todo por la música. Somos unas afortunadas en ese sentido. De cara a nuestros padres, a nuestras familias, es más difícil de entender, porque claro, ven la música como los top, como que «ah, quieres ser Mick Jagger», y no, es simplemente tenerlo como un estilo de vida como otro cualquiera.

Paula: Es complicado entenderlo.

Sabela: En nuestro caso, que cuatro personas se pongan de acuerdo, que quieran hacer el proyecto en el mismo momento y que cuenten con el apoyo de nuestra agencia (Dotbeat) y de la gente con la que trabajamos… Eso es difícil que pase, por eso a algunos grupos no les llega a pasar, porque alguno tiene que dejar algo muy importante. Total, que tuvimos esa suerte y es una liberación. Empezaba a ser un problema, cada vez nos exigía más tiempo el grupo, todas lo combinábamos con algo y en determinados momentos era una frustración: te quedabas sin vida, tenías la sensación de perder tu trabajo todo el tiempo.

Susana: Una de las cosas por las que estamos tan contentas con este disco y con este cambio es porque se dieron todos los factores en todos los sentidos para apostar por esto.

¿Y hay vértigo?

Paula: A ver, las cosas son como son, es duro, sobre todo económicamente. Somos un grupo que aún estamos muy abajo, entonces estamos constantemente invirtiendo tiempo sobre todo y dinero. Es duro, pero al mismo tiempo es súper gratificante, estamos muy seguras y convencidas de este disco. El disco lleva una semana, y cada crítica positiva, cada comentario… Eso te llena muchísimo, vale la pena, cada minuto.

Mejor entonces que el trabajo convencional en términos de nuestros padres, ¿no?

Paula: Lo peor es escuchar a tus padres (risas).

Susana: Si te dedicas a lo que te hace feliz la satisfacción es triple.

Sabela: Y el vértigo fue más tomar la decisión que ahora, que estamos de acuerdo entre nosotras, que nos apoyamos… Ahora puede pasar cualquier cosa, está pasando, pero la sensación de que esto dependía de nosotras nos costó mucho tiempo entenderla. Pensábamos que iba a haber un factor externo que nos iba a hacer cambiar nuestra opinión, pero en realidad era algo que teníamos que decidir nosotras.

Os habéis metido de lleno en la escena festivalera, ¿qué perspectivas tenéis una vez publicado Incoming Noise?

Paula: De momento tenemos la gira cerrada hasta final de año. Luego empezamos otra gira en febrero, tenemos planes para salir a Europa -Alemania en primavera-.

Hace poco estuvisteis en Filipinas, ¿qué tal por allí?

Susana: Nos trataron genial, no tuvimos para nada sensación de miedo.

Paula: Y la comida… Estaba todo riquísimo (risas).

Por vuestro estilo, alejado de clichés localistas, tenéis las puertas del mundo abierta. Habéis actuado en Estados Unidos, Filipinas, os vais a Alemania… ¿Veis más futuro fuera de España que dentro?

Sabela: No, vemos que lo hacemos es un lenguaje universal. El inglés nos salió de manera natural. No tenemos porqué no gustar en España y gustar más fuera. Hablamos desde la sinceridad y desde la honestidad, que es por lo que nos gustan las canciones que nos llegan. Nos encantaría muchísimo tener buena acogida en Galicia, porque amamos Galicia; nos gustaría muchísimo tener buena acogida en España; también girar fuera… No creemos que no vaya a tener buena acogida en España, cuando hemos estado de gira por aquí, los conciertos buenos han sido muy buenos.

Susana: Cuando haces algo con honestidad, cuando hace algo en lo que crees, cuando lo haces con amor, la gente las recibe bien.

Sabela: En España hay grupos que van bien, pero los que copian a esos… Ya no van a colar.

Dentro de la escena, como mujeres, ¿veis mejores perspectivas ahora que cuando empezasteis?

Paula: Sí, cada vez vemos más grupos de mujeres y más mujeres en la música, nos encanta. Yo que soy la batería cada vez veo más baterías en grupos de chicos por ejemplo, y me mola muchísimo, se ve que hay cantera.

Lucía: Hay más instrumentistas, que es lo que mola, que no sea siempre la mujer la que canta. Siempre se nos identifica con un micrófono, y no, tenemos muchas más cosas que dar.

A tenor de las últimas noticias publicadas en prensa, ¿creéis que el mundo de la música es tan nocivo como el del cine?

Susana: Cuando hay una profesión en la que domina el patriarcado es muy difícil hacerte notar. Tienes que ser el doble de buena y demostrar más siempre, y a lo mejor, ni demostrándolo llegas a conseguir la mitad de lo que consiguen los hombres. Tristemente es así, es una realidad. A nosotras nunca nos ha ocurrido, nosotras no somos las que gestionamos nuestra carrera.

¿Habrá ruido suficiente?

Susana: Llevad tapones.

Paula: Las autoridades recomiendan llevar tapones.

Sabela: Es que los Swans, a nuestro lado… (risas).

Así acabó nuestra entrevista con Agoraphobia, a la cual siguió un concierto en la que se alcanzó el ruido y la diversión prometidas. No te decepcionarán.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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