El excelente ejercicio de rock de Agoraphobia se titula Ready to Play


Con Ready to Play, Agoraphobia han logrado superarse a sí mismas. Con un sonido más personal, han logrado igualar la calidad de sus lanzamientos discográficos con el de su directo.


Agoraphobia es una de esas bandas que has de tener en el radar sí o sí. Tras ganar el prestigioso concurso de “Vodafone yu”, las gallegas grabaron un EP con alma de larga duración -siete canciones- que las puso orbitando alrededor de la tierra. Ahora, con un segundo EP, siguen siendo galácticas, pero han ascendido a la categoría de planeta. Definitivamente, hay algo en ellas.

Al igual que no es fácil vivir de la música, tampoco lo es demostrar que uno vale para ello. De hecho, las justificadas quejas de muchos de nuestros artistas favoritos nacen de ahí, de no sentir recompensada su valía, pero este asunto será mejor dejarlo para otro día. En este caso, Agoraphobia han demostrado su calidad por una vía muy complicada: la de los EPs. Los extended play son un formato injustamente minusvalorado al no tener el gancho del sencillo o la grandeza del larga duración, y pese a ello, la banda está ahí con dos lanzamientos bajo esta fórmula.

Ready to Play es más EP que Dirty Little Things, y también es más Agoraphobia. Aunque se mantienen las características del núcleo musical de la banda, en el Ready to Play están más concentradas. No es que no haya un tema flojo (en Dirty Little Things tampoco lo había), es que cada canción destila calidad. ‘Melvin (the toxic avenger)’ opera como el perfecto entrante. Reconozco que el efecto estéreo de la canción me saca de quicio (manías mías), pero cuando alcanzamos el “they said that I was a nerd / my name is Melvin / and now I’m a superman / I’m toxic. They said that I was a nerd / my name is Melvin / and now I’m a superman / I come to save you”, me reconcilio con ella. Ya sabemos lo que pasa con las reconciliaciones, que los polvos de después son los mejores. Estamos también ante una de las canciones más puramente garageras del álbum según los cánones contemporáneos, con Aislinn y Sabela jugando el papel protagonista, pero sin aspavientos. Guitarras sencillas y directas, bien acompañadas por el resto de componentes. Además, repiten inspiración cinematográfica como en su debut: tenemos sello Agoraphobia. ‘Shake’ es el sencillo del álbum, y aquí sí que se alejan un poco del estilo anteriormente descrito. No es una desviación fatal, y ni de lejos va a ser una deshonra para los puristas del etiquetado musical (habría que estudiar este trastorno algún día). El sonido es más limpio y complejo que el del garage, cosa que también es de agradecer. ‘Shake’ tiene fuerza, aquí sí que escuchamos a Susana en estado puro, y el guitarreo vuelve a ser atronador (gran acierto el poner las guitarras por separado en la mezcla, se distinguen las líneas perfectamente). El final de la canción sirve para que Paula asome (más) la cabeza tras su batería en una locura noise. ‘Come Out and Play’ es una montaña rusa sonora, llena de subidas y bajadas para el regocijo del oyente. El “nananananana” (sic) la hace altamente coreable, un himno para el desenfreno del directo. Sus solo dos minutos y cuarenta segundos hacen más hincapié si cabe en el concepto melódico y de las letras: corran, corran.

Habiendo alcanzado el ecuador llega ‘Moonstruck’. De primeras da un poco de bajona (normal, veníamos de una orgía rock), pero sí, y perdónenme por el tópico, pero es de esas canciones que gana con las escuchas. Que Lucía y su bajo tengan su momento es una buena noticia para la riqueza sonora del EP. El estribillo nos termina de hacer conscientes de que estamos ante otra cosa. ‘Moonstruck’ hace ostentación de la desnudez, y le sienta tan bien… Aquí probablemente podamos disfrutar sin atisbo de dudas de la coralidad de Agoraphobia de forma plena, una coralidad que existe siempre (ahí están los directos para comprobarlo), pero que en el estudio a veces es difícil mostrar tan claramente por motivos obvios. Lo que hacen a partir del 2:01 tiene que ser mencionado aparte, es maravilloso tener la capacidad de sonar dulces y duras según la ocasión. Parafraseando a Carlos Jean, suena como si un bate de béisbol golpeara contra una almohada. Ojalá ese estilo al que llaman pop rock se pareciera más a esto, que a otras cosas que llenan palacios de deportes. Cerramos Ready to Play con ‘City of Alexandria’. Aquí las Agoraphobia se han marcado un tema comercial. Comercial en el sentido de que cualquier grupo compraría esa línea de guitarra. Hay algo de Queens of the Stone Age ahí, que ya es decir. Lo bien que se queda marcado el ritmo, las explosiones vocales, esos coros… El resultado es una canción redonda de tintes épicos.

Quizás no estemos ante un álbum con el sonido de garage contemporáneo de moda, ese en el que el desenfreno, a veces oculta taras en forma de falta de imaginación en melodías y letras, pero es que con el material humano que tiene Agoraphobia, sería una pena que se dedicaran solo a eso. En Ready to Play disfrutamos de cinco excelentes canciones de rock, con trazas garageras y algún destello en forma de letra pop, y sobre todo, disfrutamos de una música que denota mucho talento y que atesora calidad. Perdónenme el chiste por lo estúpido del juego de palabras, pero estas chicas están preparadas para tocar en cualquier escenario.

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