84 trae Varcelona a Madrid por última vez

84 Varcelona Madrid

84 lleva en mi vida desde que su ‘Burdel de las sirenas’ empezó a sonar en todas las emisoras de radio, pero ese 2010 pasó, ellos siguieron creciendo y yo continué viéndoles como aquel grupo que ponían a todas horas en los 40 Principales. Me he pasado años sin escucharles y haciéndome la loca cada vez que alguien me pedía que le acompañara a uno de sus conciertos.


Spotify, al igual que mucha gente de mi alrededor, comenzó una dura campaña para que les escuchase, cada vez que encendía el ordenador Spotify me decía “¿Te gusta tal grupo? Échale un vistazo a 84” o “Si te gusta no sé quién, te recomendamos a 84” y así todos los días. Y poco a poco, 84 se convirtieron en mis acelgas musicales, que no las he probado nunca, pero no me hace falta porque ya sé que no me gustan. Spoti seguía ejerciendo de madre, insistiendo mil veces en que les escuchara, y yo, que a veces soy débil caí (no mamá, eso no me va a pasar nunca con las acelgas) y Varcelona me atrapó desde la primera canción, me enamoró con ‘El error’ y me dejó tarareando durante semanas ‘Como si fueras a morir’.

Mi historia con 84 pasó del odio al amor en cuestión de canciones y después de pasarme semanas en modo bucle con ellos llegó el momento de hacer formal nuestra relación, quedamos por primera vez en la sala Independance de Madrid, el jueves 20 de marzo, era el momento perfecto, primer día de primavera y sin duda el primero de muchos más conciertos. Con la sala abarrotada y las entradas agotadas los madrileños subieron al escenario al filo de las 22:00 de la noche, y pusimos rumbo a Varcelona, un viaje de ida y vuelta con paradas en sus anteriores discos. ‘Tu libertad’, ‘Tormenta sideral’ y ‘Soy mitad’, fueron las elegidas para romper el hielo, se sucedieron de forma fluida y contundente hasta a acabar con las cálidas palabras de bienvenida y de agradecimiento de Jaime. El público se dejó la voz coreando ‘El burdel de las sirenas’, tema insignia de la banda y llegó el turno de la última parada Beris y su ‘Se me cae el pelo’, por fin llegamos a ‘Varcelona’, canción que da nombre al reciente disco y ahí todas queríamos ser Valentina y todos querían tener a Valentina en su vida, y esto es así.

Y de repente creció ‘La hierba bajo el asfalto’ y el público enloqueció, el “cómo me gustaaaaas” resonó por toda la sala y es que los jueves en la capital hay ganas de saltar y cantar. ‘El error’, una de las canciones más profundas del nuevo disco se transformó progresivamente en el final de ‘Dama sin precio’. El pop a tres voces para tres guitarras tenía al público en el bolsillo desde el principio, se notaba que la mayoría ya habían rayado el nuevo álbum de tantas escuchas y es que todo el mundo cantaba, daba igual que la canción fuese ‘Esquinas de Madrid’ o ‘Como si fueras a morir’ y más aún con esta última, el público la coreó de principio a fin. Nos pusimos emotivos, con Beris al teclado el respetable enmudeció, y con el escenario en penumbra  el madrileño se desnudó emocionalmente al interpretar ‘Yo’. Y después de este corte tan mágico llegó el momento más especial de la noche, cuando Julio, un gran admirador del grupo, subió al escenario y pidió matrimonio a su novia, quien fue hasta el escenario entre aplausos para decir un emocionado “SÍ”. Y casi sin darnos cuenta habíamos entrado en el bis, ‘Papapá’ y ‘Tribunal’ pusieron el broche final a una noche llena de emoción y buena música.

El directo de 84 me dejó impresionada, se respiraba complicidad y ganas de disfrutar tanto arriba como bajo el escenario. Tan solo puedo decir que su directo es cosita fina.

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